Mi primer maratón

12/11/17

El domingo pasado realicé uno de mis sueños: correr un maratón, la distancia marcada por el comité olímpico de los 42 kilómetros y 195 metros. Mi intención era otra, correr en la modalidad de relevos junto a 4 compañeros una distancia apenas superior a los 10 kilómetros, pero ya estando ahí, decidí irme solo por la distancia completa con todos los ánimos.

He corrido más de 10 medios maratones (21 kilómetros), y en entrenamientos había realizado previamente distancias cercanas a los 30 kilómetros, pero nunca un maratón completo. El Maratón Megacable Guadalajara 2016 fue el elegido para ponerme a prueba, y en compañía de amigos y familiares inicié la carrera.

La verdad me sentí muy bien, fue una prueba dura, demandante y muy superior a lo que hubiera pensado antes de iniciarla. Los primeros 27 kilómetros fueron relativamente fáciles, pude mantener un paso estable y cercano a los 5:20 minutos por kilómetro. Al acercarme al kilómetro 30 pude sentir que las piernas me daban algo de problema, principios de calambres, y alguno que otro dolor y punzada muscular. Fue así que alrededor del kilómetro 35 me fallaron un poco más, un malestar en el estómago comenzaba a darme lata también, no sé si fueron las naranjas que comí o el gel de energía que mi organismo no aceptó, pero continué con todas mis fuerzas, sabía que no podía rendirme, no podía abandonar la carrera. Era una prueba mía, de nadie más, corrí contra mí mismo y no competía por un tiempo específico, corrí porque me gusta y quería divertirme.

Cerca de las 4 horas crucé la meta, con dolor, con emoción, con sudor y lágrimas pude completar algo que no imaginaba podría lograr, no por falta de voluntad, o ganas, sino que nunca antes me lo había propuesto. Explicar lo que sentí al llegar a la meta es complicado, son sensaciones que se viven en el momento y dejan una película de satisfacción en la memoria.

Alguien alguna vez me dijo que aquel que inicia un maratón no es el mismo que cruza la meta, que deja muchas cosas en el camino, y puedo decirlo, tiene algo de cierto, ahora quiero correr otro, o tres más, igual y un ultra de 50 kilómetros, no lo sé, correr es es una cosa de locos.

Seguiré entrenando, y quizás dentro de muy poco les esté contando que lo volví a hacer, que tuve otra aventura en las calles como la que viví en la carrera de Guadalajara, porque si algo es cierto es que vi a una ciudad hermosa, que no se aprecia desde un auto o transporte público, una Guadalajara que sólo se ve corriendo.