Soy Salvador Zamora, te invito a que me conozcas

19/01/18

Hace unos días me puse a buscar fotos de mi infancia para compartirles como fue mi vida de pequeño, entre álbumes y cajas llenas de fotos me dí cuenta que los años no perdonan pero que todo lo vivido ha valido la pena.

Mi historia comenzó un 20 de septiembre de 1970, ¿pueden creer que soy ese triponcito de la foto? Aquí estoy con mi abuelo.

Como muy pocos saben, yo nací en Guadalajara y ahí fue donde hice mis estudios. Recuerdo muy bien mis primeros años en la escuela, vean nomás qué guapo me puso mi mamá para la foto oficial del jardín de niños.

Mi vida ha sido muy particular desde pequeño, siendo muy chiquitito mis papás me enseñaron a vivir entre la ciudad y el rancho. Sabíamos perfectamente que de lunes a viernes estábamos en la ciudad; de viernes por la noche y hasta el domingo, nos íbamos a Cuexcomatitlán. Aquí andaba a caballo en el malecón de Cuexco. ¿Saben quién soy? Soy ese gordito de amarillo.

Para mí la familia lo es todo y gracias a cada uno de ellos tengo mil historias que contarle a mis hijos, a Vero y por supuesto a todos ustedes. Miren esta foto con mi familia en Cuexco, aquí estamos mis hermanos y yo bien chiquitos.

Ustedes se preguntarán por qué dividía mis días entre el rancho y la ciudad, la razón es que mis papás tenían una farmacia, en la que en cuanto pude ayudar me hice cargo de entregar medicamentos a domicilio en mi bicicleta; desde pequeño mis padres me inculcaron el valor de la responsabilidad, a ser cumplido, por eso fui parte de la escolta de mi escuela, ¿qué tal me veo de abanderado?

Mientras en la semana ayudaba en la farmacia, los fines de semana lo hacia en el rancho de Cuexcomatitlán y justo fue en ese lugar donde empecé a amar la tierra y hasta la fecha, este lugar me recuerda quién soy y por que estoy luchando a diario. Aquí estoy en Cuexco con mi tía Chila, la persona con la que me crié allá y a quién le tengo un gran afecto pues aguanto muchas de mis locuras.

Pero bueno, en la familia no todo era trabajar, también nos íbamos de vacaciones a la playa de vez en cuando; en esta foto, por ejemplo, recuerdo que me llevé un gran susto porque ¡me estaba ahogando!, aquí los kilitos de cuando era niño ya no estaban, di “el estirón”.

Con el tiempo comprendí que el campo era mi vida y que la mejor forma de pasar más tiempo en él y haciendo lo que me gustaba era formarme como Ingeniero Zootecnista Administrador, lo cual me ha traído muchas satisfacciones. Cuando terminé mi carrera yo di el discurso de generación y sin duda fue uno de mis mejores días.

Pero bueno, en algún otro momento de esta campaña les seguiré mostrando más fotos, aquellas donde me casé, donde estoy con mis hijos y de cuando fui diputado local y federal. Que tengan buen día.